En el marco del Aniversario por los 25 años de Fundación Chamangá se realizó un Conversatorio “Cooperación y solidaridad internacional, un desafío actual imprescindible”.
Los participantes de la mesa fueron:
– Ricardo Ehrlich, ex Ministro de Educación y Cultura y miembro fundador de Chamangá.
– Marcos Supervielle, ex Presidente del Fondo de Solidaridad y miembro fundador de Chamangá.
– Diego Olivares, representante de la Fundación Danielle Mitterrand de Francia.
– Zelmar Michelini, Presidente de la Asociación Dónde Están? en Francia (participación on line).
MODERADORA:
– Virginia Varela, Consultora en Políticas Públicas y desarrollo humano. Ex analista del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Agradecemos a AUCI quien nos recibió en Presidencia y colaboró en la difusión de este evento. La apertura del evento y bienvenida es realizada por Lucía Pérez, coordinadora de Cooperación Descentralizada de AUCI junto con Alejandra Bertola, Secretaria Ejecutiva de Fundación Chamangá.
Compartimos un resumen de lo compartido ese día.
Lucía Pérez, AUCI.
“Hoy nos convocan dos celebraciones o dos instancias importantes. Por un lado, los 25 años de la Fundación Chamangá, una organización que viene transformando la vida de muchas y muchos jóvenes hace 25 años, promoviendo las oportunidades para que estos jóvenes puedan seguir estudiando, acompañando el proceso, promoviendo el desarrollo de sus vocaciones y sus proyectos de vida. También para construir profesionales comprometidos con sus comunidades y con la construcción de un mundo mejor, lo cual es muy importante. Por otro lado, también nos reúne la posibilidad de reflexionar sobre el valor de la cooperación internacional, de la solidaridad internacional y la memoria de los vínculos que Uruguay ha tenido con otros pueblos. En particular, hoy recordamos cuando Uruguay necesitó cooperación internacional, solidaridad internacional y muchos uruguayos y uruguayas encontraron refugio, oportunidades, cobijo en momentos oscuros y difíciles de la historia de nuestro país y eso en realidad da cuenta de que la cooperación internacional no solo es una herramienta institucional sino también es una expresión concreta de empatía, de construcción colectiva, de solidaridad.
En un contexto internacional en donde el conflicto, la fragmentación, los discursos de odio parecerían estar ganando terreno, nos parece importante volver a darle valor a esto, la alianza, el diálogo, la construcción de cooperación entre países, es el camino hacia la construcción de sociedades humanas, inclusivas, justas y eso es hacia lo que queremos avanzar. Entonces, en ese escenario, celebramos estas instancias. Para AUCI son muy importantes y especialmente reconocemos y queremos poner en valor, por eso acompañamos desde el principio, desde que la Fundación se puso en contacto con nosotros, porque a lo largo de estos 25 años la Fundación ha sostenido este proyecto que lo que da cuenta es que generar oportunidades educativas, promover el desarrollo de las y los jóvenes, apostar al talento de cada persona, esa es la forma correcta, es la forma adecuada para avanzar hacia este mundo mejor que queremos, este mundo más humano y más solidario”
Alejandra Bertola Secretaria Ejecutiva Fundación Chamangá.
“El pasado sábado compartimos un gran encuentro, encuentro de más de 150 personas, ex becarios, amigos, colaboradores, en el patio de Conventuales, lugar donde hace muchos años funcionan las oficinas de Chamangá. Ahora nos convoca este encuentro con una mesa internacional de excelente nivel, que ya se presentará.
Agradecemos a la Agencia Uruguaya de Cooperación Internacional de Presidencia, AUCI, que colaboró brindando esta sala, el registro, la difusión de este evento. Agradecemos la presencia de la Embajadora de Francia, Virginie Bioteau, también autoridades que nos acompañan, integrantes del Consejo de Administración de la Fundación, integrantes de la Comisión de Selección, del Jurado, ex becarios, ex becarios actuales y público general. Este encuentro pretende celebrar, reflexionar y dar continuidad a un legado común de compromiso con los derechos humanos, la educación y la dignidad de las personas. Propiciar el diálogo entre experiencias, cruzar perspectivas, fortalecer lazos entre Francia y Uruguay, y también poner en relieve el papel central de la juventud y de la educación como motor de transformación social, fiel al espíritu de Chamangá. Estas celebraciones de los 25 años de la Fundación Chamangá son una oportunidad para no solamente mirar hacia atrás y hacer memoria de lo vivido, sino también una invitación a continuar y renovar el compromiso de una sociedad activa, exigente, decididamente orientada hacia el presente y el futuro. Fieles al legado de Anne Marie Sendic y Danielle Mitterrand, tejedoras de una trama que humaniza.
Quiero agradecer la presencia y la presento a nuestra moderadora, Virginia Varela, consultora de políticas públicas y desarrollo humano y ex analista de programas del PNUD, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, que con mucha generosidad y compromiso aceptó este gran desafío de acompañar y moderar esta gran mesa. ¡Gracias nuevamente por vuestra presencia y buen encuentro!”
Virginia Varela, moderadora.
“Es un gusto y un honor haber sido invitada a moderar esta mesa, que es un rol simplemente de ordenar las intervenciones de quienes van a estar poniendo sobre la mesa sus aportes. Como también se mencionaba al inicio, son días de celebración y qué lindo encontrarnos para celebrar. Porque últimamente no hay muchas cosas para celebrar, entonces estas son buenas excusas para celebrar estos 25 años que suponen, como cuando uno cumple años, uno mira para atrás pero también mira para adelante, mira un poco la trayectoria, el camino recorrido, los logros, los dolores, los desafíos, los pendientes, los aprendizajes, pero también esta instancia supone, como fue la del sábado y como seguramente es la reflexión permanente de la Fundación Chamangá, seguir pensando hacia futuro. ¿Cómo seguir, de qué manera, cómo mejorar, qué saltos dar?
… Hoy se celebra esta historia que tiene mucho de encuentros, de múltiples encuentros que tiene que ver con encuentros de historias personales, colectivas, que se va entrelazando y que va tejiendo algo que da lugar a todo esto que después florece básicamente en los y las jóvenes que participan de estos programas. Es una historia de encuentros con propósitos comunes. Entonces creo que parte de lo que se va a conversar hoy va a tener mucho que ver con eso.
Y en estos encuentros aparecen personajes y personas que de alguna manera toman la posta y empujan y convocan. Una de ellas obviamente fue Anne-Marie Sendic. Estuvimos el otro día escuchando a Yván en esa canción tan maravillosa donde el español y el francés se mezclaban… creo que la música es parte de lo que también, de alguna manera, entrelaza e hilvana muchísimo estas historias. Así que esta mujer que hizo de la solidaridad y la cooperación su propia vida y de alguna manera fue una mujer que tuvo capacidad de resistir y de transformar y de hacer que las cosas florezcan en los escenarios, quizá a veces escenarios complejos y no del todo prometedores.
En esta historia de encuentros también Danielle Mitterrand, con su fundación, su iniciativa de France Libertés, en donde de alguna manera también ahí hay un encuentro virtuoso y una articulación desde una perspectiva humanitaria, como trabaja esta fundación, con un fuerte vínculo también con la región, con América Latina y el Caribe. Entonces ahí hay algo que incluso trasciende a los propios países, que tiene que ver con una mirada que va más allá de eso. Danielle Mitterrand en un momento habla de la cantidad de alfombras rojas sobre las cuales ella transitó pero ella decía: yo caminaba por esas alfombras rojas pero también veía las injusticias y me daba cuenta que había muchas cosas que no estaban bien. Una persona que tuvo esta capacidad también de alguna manera trascender lo que podría ser un lugar de privilegio o una cierta cultura del privilegio que muchas veces está en algunos lugares y en algunos espacios de poder, entonces eso tiene un valor también infinito.
Acá hay dos mujeres, dos mujeres valientes que resistieron, que transformaron y que tenían la convicción absoluta de que las transformaciones son en colectivo o no son.
En este tejido aparece también la Asociación Dónde están? de Francia, y hoy también va a estar representada a través de la figura de Zelmar Michelini, que de alguna manera también transita por este camino de la solidaridad y en este caso muy en particular en lo que tiene que ver con la lucha por la memoria, la verdad y la justicia en Uruguay.”
Ricardo Ehrlich
Anne Marie es una mujer de un empuje impresionante y enérgica, tuvo un compromiso de solidaridad que llevó adelante durante toda su vida, muy buena parte al lado de Alberto Sendic, su compañero. Desde muy jovencita, ella desarrolló actividades solidarias en la época compleja de la descolonización de África del Norte, particularmente de Argelia y en Francia.. Siempre estuvo haciendo cosas y siempre tuvo una actividad de solidaridad abierta hacia afuera, hacia todo. Cuando se recupera la democracia en Uruguay, pensó mucho cómo ayudar. Después de la muerte de Raúl, de su cuñado, pensó en honrar su memoria y con un legado importante que había recibido, hacer algo en Uruguay y entendió rápidamente que esto tenía que ser: ayudar a jóvenes a seguir su camino.
Recuerdo haber discutido mucho con Alberto y con Anne Marie sobre qué se podía hacer.
La idea de la Fundación aparece y había algo que al principio no me pareció muy claro, si bien compartía lo que era y me parecía importante, pero que una fundación para la vocación no era evidente. Centrar la idea en la vocación me costó entender. Después descubrí la importancia que eso tenía y lo que significaba vocación. La vocación implicaba confiar en los sueños de los jóvenes, confiar en los jóvenes, apostar a las nuevas generaciones que encontraran su camino en un mundo, en un Uruguay de la época gris y de puertas cerradas por todos lados, que había que abrir, que había que encontrar sendas a recorrer, y abrir el camino a los jóvenes era importante. Y ahí el tema vocación era apostar, confiar en los jóvenes.
Inmediatamente aparecieron algunas cosas que tanto Alberto como Anne Marie defendían mucho, era pensar en llegar a los pueblos más pequeñitos de todo el país y a todas las áreas. Hay que apoyar, desde la danza clásica hasta la panadería, la ciencia, etc. Luego apareció el tema del acompañamiento, que es lo que más trabajo le da a todos ustedes y que finalmente no es la beca económica lo central sino es la beca con la compañía. Y ese acompañamiento que precisamos todos. A veces necesitamos todos un empujoncito en algún lugar, todos precisamos que se nos acompañe. Fundamentalmente en lo que es el camino de la formación, de la educación, de explorar, requiere un acompañamiento. Eso fue, sigue siendo muy importante.
Cuando pensamos en el número de becarios de Chamangá a lo largo de estos 25 años, tenemos que sumar mucho de lo que se hizo afuera inspirado en la experiencia de Chamangá. Marcos, que estuvo en el Fondo de solidaridad, se inspiró en muchas cosas. Experiencias que fueron muy exitosas, algunas siguieron a nivel nacional, a nivel público, y que se inspiraron en Chamangá. Muchas instituciones nacionales siguen estableciendo vínculos con Chamangá y acuerdan, creo que eso abre un camino hacia adelante.
Reitero, el acompañamiento que Chamangá le brinda a los becarios es central y en educación a veces nos olvidamos de eso, podemos mejorar los planes, mejorar los edificios, mejorar todas las cosas, pero sin el componente de acompañamiento, no hay educación real. Y aún con todo lo que podemos hacer con estas máquinas y lo que vamos a poder hacer de ahora en adelante, sin un acompañamiento, sin esas tutorías, no hay educación real. Necesitamos que se nos acompañe en la vida y sobre todo cuando somos jóvenes.
Apoyar la vocación es abrir puertas para que los jóvenes encuentren su lugar en el mundo. Y un último punto es el tema de la solidaridad que luego supongo que discutiremos con la cooperación internacional. La solidaridad es de ida y vuelta, en el vínculo solidario crecen y se fortalecen las dos partes. A lo largo de estos 25 años pasó y pasa por Chamagá cantidad de gente que da su tiempo, su apoyo, como doctores, como jurados. Y me parece que los que han pasado por Chamangá, todos, hemos salido distintos. Creo que todos hemos recibido algo de Chamangá que nos ha acompañado también en la vida. Era eso lo que quería compartir con ustedes.”
Marcos Supervielle
“Yo voy a empezar de una forma no ortodoxa. Una contándote una anécdota que quizás te sirva. ¿A quién? A Lucía. A Lucía, porque hablaba de cooperación internacional y no necesariamente estatal. Yo te quería comentar algo que muy poca gente recuerda. A la salida de la guerra…En Uruguay se hicieron enormes colectas, sobre todo la comunidad católica, y con los fondos de la comunidad católica uruguaya se reconstruyó la Catedral de Rennes. Le cuento esto porque hay veces que en la solidaridad uno tiene que apoyar a uno y a veces se invierte la cuestión y otro tiene que apoyar a otro.
Y la segunda cuestión es que yo estoy acá por Ricardo. Dos veces Ricardo me pidió: “Mira Marcos, entrá en Chamangá, te lo voy a pedir por favor, te animás a dedicar un tiempo para armar lo que es Chamangá, etc.” Y eso me entusiasmó tanto. Bueno, sacamos la Fundación, los papeles de la Fundación, abrimos la cuenta bancaria con gente entrañable que después, pobre, murió, por ejemplo, como Coca dell’ Acqua. Y la verdad que me fui entusiasmado. Y después, quizás por el largo pasaje que tuve en Chamangá, Ricardo me pidió, ahí sí como Ministro de Educación y Cultura, que si podía agarrar la presidencia del Fondo de Solidaridad, lo que hice durante creo que 7 años.
Con Anne Marie tuve una relación muy fuerte porque de hecho tenía, como expresaba Ricardo, ideas muy claras, muy firmes, que había que darle forma, había que adaptarlas al Uruguay, inclusive darle contenido a ciertas ideas. Lo que decía Ricardo, el tema de la vocación era un tema complejo. ¿Qué quiere decir? La vocación para algunos es un tema de curas. Como sociólogo, comencé a reconstruir el término ¿de dónde venía la palabra vocación? Viene de la palabra vocare, que quiere decir llamado, el llamado. En realidad el llamado de Dios, en su origen quería decir llamado a Dios. Tan es así que los ingleses lo llaman loco. Pero la pregunta era, ¿qué es la vocación acá en este momento? Al inicio se relacionaba a un tema religioso, después con la pérdida de peso cultural de la iglesia, se pasó a ser una cuestión de tipo humanitaria, tenemos a los médicos que se iban a hacer medicina para salvar la humanidad, o a los abogados para defender las grandes causas, etcétera.
Pero qué quiere decir hoy en día, y a través de largas conversaciones con grupos de becarios, me di cuenta y ellos mismos relataban que vocación hoy en día quiere decir darse un norte. ¿por qué? porque estamos tan dispersos con tantas cosas, que nos llenan la atención, que nos llenan la vida absolutamente, que no tienen ningún interés concreto, las maquinitas, los juegos, pasarse horas delante de la televisión, etcétera, entonces darse un norte, darse algo serio sobre el cual organizar su vida en todo el sentido de la palabra, no solamente una búsqueda para el trabajo, sino en todo el sentido de la palabra. Eso era lo que caracterizaba la vocación hoy en día, entonces en ese sentido, y después seguí trabajando el tema y me di cuenta, nos fuimos dando cuenta poco a poco y a través de la sistematización que hicimos en este trabajo, que es difícil capturar el concepto de vocación sin pasar por algunos otros conceptos, que son dos fundamentalmente, uno el de reconocimiento, es decir, que la gente a pesar de donde viniese, se sintiese reconocido, y para ser reconocido, para autorreconocerse ellos mismos, tenían la necesidad de que la gente lo reconociera. Esto fue una concepción, una cuestión muy importante que de alguna forma fortaleció todo esto, y el otro gran concepto es el de resiliencia; las personas que nosotros hemos tenido como becarios, algunos son de una extraordinaria resiliencia, si uno conoce sus vidas y biografías privadas, ve las terribles situaciones que tuvieron que superar, y que algunos las superaron con creces, y eso más allá de que se hubiesen transformado en grandes académicos, grandes músicos, que los hay, los hay, y estamos extremadamente contentos que los haya, pero no solamente para eso, sino simplemente para encontrarse con seguridades en la vida.
Esto fue absolutamente central, y en ese sentido esta investigación que hicimos, entrevistando a 68 becarios y becarias, nos da un panorama bastante denso de qué era la vocación, qué es lo que se entendía, y el por qué la necesidad de los tutores.
Jóvenes que se les brindó una apertura del mundo donde ellos querían insertarse, y que no tenían reales condiciones o enormes dificultades para insertarse, tener a alguien que los guíe, que les muestre, que les comente, que les diga, que le ordene un poco la vida, fue todo un trabajo extremadamente denso.
Anne Marie en ese momento, vino casi todos los años a los jurados, estaba yo, Ricardo, Coca dell’ Acqua, Monseñor del Castillo (Monseñor del Castillo que me enseñó a aprender, me enseñó a leer las cartas de los becarios) y entonces ese panorama fue muy importante.
El tercer elemento central que lo fuimos viendo ya en el trabajo, o sea, viendo después de 10 años de haber sido becario, era la relación de permanencia en Chamanga, que lo ratificamos con fuerza el otro día, en los 25 años, había personas que hacía 25 años que habían tenido la beca, y estaban ahí, había gente que vino del interior, que hacía 15 años, que hace 10 años, etcétera, y uno veía la juventud, y los becarios, la felicidad que tenían, ahí regalándonos flores, fue realmente una experiencia extraordinaria y la verdad que es el gran legado, esto que ha sucedido, es el gran legado a Anne Marie Sendic.”
Zelmar Michelini.
“Un saludo a todos los presentes, a las autoridades de la cooperación, a los amigos y amigas de Chamangá, a la señora embajadora. Es muy grato para nosotros participar en esta reunión, celebrar el 25 aniversario de Chamangá, con quien este año tenemos un proyecto en común, hemos colaborado en parte de una beca de una estudiante que tiene la vocación del derecho y de los derechos humanos. Y lo hacemos realmente con mucho placer.
Y también participar en lo que es una suerte de homenaje y de recuerdo de dos mujeres extraordinarias, Anne Marie Sendic y Danielle Mitterrand. A las dos tuve la suerte de conocerlas en París. Y de Danielle Mitterrand, quiero aprovechar para recordar que cada vez que fue a Montevideo se entrevistó con mi madre, otra mujer también luchadora, para informarse de cómo estaban las cosas.
Mi madre había participado en la ayuda de los presos políticos, luego en la salida de los presos políticos había estado muy activa y luego también en la lucha contra la impunidad. Y en dos ocasiones, en dos viajes de Danielle Mitterrand, ella tuvo la deferencia de invitarla para conocerla y para informarse de cómo estaba la situación. Pensando en Anne Marie, en Danielle Mitterrand, un poco en mi madre también, me gustaría decir que había un filósofo que decía que la mujer era el reposo del guerrero.Y pensando en ellas, les puedo decir que cuando las pasaron al frente, fueron guerreras sin descanso.
Quiero ahora hablar un poco de la situación de Dónde están?, si me permiten, porque tiene que ver con la solidaridad. La Asociación Dónde Están? fue fundada hace ya 29 años, cuando se reactivó la lucha por los desaparecidos en Uruguay.
Poco tiempo después, aunque ya estaba en cierre para acompañar la Marcha del Silencio, el 20 de mayo de cada año, desde hace ya 30 años, reúne a decenas de miles de uruguayos en Montevideo y en las capitales departamentales, para pedir la verdad y la justicia por los desaparecidos. Nuestra solidaridad es a la vez nacional e internacional. Es nacional porque Dónde están?, en su origen, son uruguayos residentes en Francia, muchos como yo, ex refugiados políticos, que llegaron hace mucho tiempo a esta tierra, que nos supo acoger y dar oportunidades.
Es una solidaridad de uruguayos hacia uruguayos, pero es al mismo tiempo una solidaridad internacional, porque nosotros aquí en Francia movilizamos a la sociedad francesa, a las instancias políticas, sindicales, asociativas, para que nos acompañen en el justo reclamo de los familiares de los desaparecidos y nos acompañen en la exigencia de verdad, justicia y memoria. Por eso, esta colaboración este año con Chamangá se inscribe dentro de este panorama. Nosotros, en nuestra actividad, apoyamos a todas las organizaciones sociales, particularmente familiares, pero también a todas las organizaciones sociales, como el Observatorio Luz Ibarburu, Paz y Justicia, El Crisol y otras organizaciones, también culturales, para acompañarlas en la lucha, darles medios para que puedan implementar sus acciones.
Pero también aquí en Francia tenemos casi una vocación formativa, porque muchos estudiantes vienen hacia nosotros para trabajar sobre temas, ya sea de Uruguay, de derechos humanos, de exilio, de refugiados. Por eso, entonces, reitero, es un placer estar con Chamangá hoy en esta ceremonia y les deseo mucha suerte, que sigan trabajando y contarán siempre con nuestro apoyo. Muchas gracias.
Diego Olivares.
“Mi nombre es Diego Olivares, yo soy encargado de las comunicaciones de la Fundación Danielle Mitterrand, entonces tengo vocación a hacer más bien relatos que análisis de fondos, pero me parece muy bien en el sentido de que yo creo que una buena manera también de poder abordar historias del pasado que nos sirven para proyectar el futuro, por así decir, es a través de relatos.
Primero que nada, agradecer, puntualmente a Alejandra y a todo el equipo de la Fundación Chamangá por la invitación, poder compartir también la historia de Chamangá con miembros fundadores, agradecer el recibimiento por parte de Lucía y de la AUCI y gracias también a la presencia de la Embajadora de Francia, la señora Virginie Bioteau.
Quería empezar, primero a título un poco personal, decir que me parece muy importante que podamos tener este espacio de conversación y en un espacio un poco transgeneracional. Si bien nos referimos a dos personas, y a dos personalidades y les contaré un poco más de la historia de Danielle Mitterrand, me parece importante poder abordar también cómo una construcción, de Fundaciones, de ideales y cómo personas pueden inspirarnos hoy en día. Yo creo que es importante para las nuevas generaciones también poder apoyarse en personas que han podido entregar, parte de su vida para ayudar a poner Fundaciones, poder dar un piso sólido y ayudar a las futuras generaciones a proyectarse y a construir el mundo que necesitamos, construir en un mundo que está bastante fragmentado y que efectivamente sí podemos tener la capacidad de agarrarnos en historias concretas, en utopías concretas que se han manifestado. Con Chamangá, me parece una relevancia mayor.
Danielle Mitterrand se caracteriza por tener un espíritu de resistencia. Ella empezó muy tempranamente su vida como resistente a los 17 años, como agente de contacto, agente de enlace y de hecho fue en esas condiciones, en ese momento su vida que conoce a François Mitterrand, que él también es un resistente en ese momento, y como diría Danielle Mitterrand más adelante, ella se volvió resistente a los 17 años y nunca dejará de serlo toda su vida. Cuando Danielle Mitterrand se vuelve primera dama, y es interesante ver que se vuelve primera dama a los 60 años, o sea, desde los 60 años hasta su fallecimiento a los 85 años, se dedicó a llevar su Fundación y a recorrer, ir hacia, digamos, las personas y pueblos que a ella les parecía importante escuchar y apoyar en lo que pudiera.
Cuando Danielle Mitterrand llega al Palacio de Eliseo como primera dama, claramente no tenía vocación particularmente a sentirse una primera dama, con esos tapices rojos, o sea, todo el imaginario que uno podría tener con las primeras damas, ella sabía pertinazmente que ese rol podía darle un espacio más político, pero sobre todo activista en el sentido de poder hacer algo. Evidentemente no digo que todas las otras primeras damas sean pasivas, pero ella yo creo que tenía esa voluntad de poder afirmar cosas que me imagino que en la práctica tampoco era tan sencilla. Ella desde su inicio en el Palacio de Eliseo abrió un espacio de escucha para que pueblos o asociaciones en Francia para poder intercambiar sobre sus situaciones y desde ahí le dio la idea de crear asociaciones, tres asociaciones. Y luego fue la fusión de esas tres asociaciones en el año 86, de hecho este año cumplimos 40 años con la Fundación France Liberté, que permitió crear la Fundación como un espacio y una herramienta que pudiese apoyar iniciativas.
Es importante también recalcar que los cimientos de la Fundación, tiene vocación para atender los derechos humanos, atender la promoción de los bienes comunes en el mundo. El primer hecho importante en el cual ella tuvo bastante visibilidad fue cuando ella atendió el proceso de conversatorio que se inició para la liberación de Nelson Mandela en el año 87, muy recientemente después de la creación de la Fundación. La primera persona cuando Nelson Mandela una vez liberado decide ir a visitar cuando va a Francia es directamente Danielle Mitterrand a su Fundación como un gesto de agradecimiento evidentemente, pero también de mostrar que había en esa presencia única de Danielle Mitterrand, la posibilidad de alguna forma de poder remover un poco, ejes que a veces la diplomacia le cuesta y no es tan simple. En el año 89 pasa otro evento muy importante en el cual ella se siente muy sorprendida, involucrada, fue cuando tuvo eco del genocidio que estaba en curso con los kurdos, con el pueblo kurdo en Irak. Ella decide ir allá y vuelve completamente tocada con lo que había visto y permite provocar que el Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas pueda por primera vez en la historia generar un espacio de seguridad para justamente poder proteger al pueblo kurdo y de alguna manera que puedan salir desde Irak para estar en centros, en espacios de refugiados en Irán y en Siria. Esa relación no solamente mostró que era muy interesante de ver como personas y personalidades, y el encuentro humano hablaban de los vínculos, cómo los vínculos a nivel humano a veces pueden remover acompañado evidentemente por la posibilidad que ella tenía de la situación del espacio institucional de poder provocar resoluciones. Esto como un ejemplo de Danielle Mitterrand como de alguna manera para ella fue una brújula permanente ir hacia el encuentro de los pueblos. Otro ejemplo también fue con el pueblo saharaui en el sur de Marruecos, en el Sahara occidental, así también fue a encontrarse con el subcomandante Marcos en el año 96 en Chiapas. Viajando, buscando generar lazos y contactos directos que pudieran permitir sentarse en el mismo el suelo conversando, oyendo sobre todo, sabiendo que tenía ese lugar que podía poner luz, digamos, en lo que estaba pasando en los pueblos oprimidos. Práctica de ir al encuentro de los otros, de situarse de igual a igual. Para ella siempre fue importante poder relacionarse de igual a igual, vínculos muy de persona a persona. Yo me atrevería a decir que esos vínculos, esas formas de funcionar que hoy en día seguimos teniendo en la fundación como valores, me parece que lo que ha permitido construir en el largo tiempo, en los 40 años, lazos que sorprendentemente siguen vigentes en su intensidad”.
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