Los festejos por los 25 años de la Fundación Chamangá fueron también una oportunidad para reencontrarnos con historias, afectos y caminos compartidos. María Josefina Plá, actual miembro del Jurado de Honor, nos regaló una emotiva reflexión sobre su experiencia en la Fundación y los múltiples lazos que fue descubriendo a lo largo de los años.
CHAMANGA 25 AÑOS – María Josefina Plá
DESCUBRIMIENTO
Confieso que no tenía idea de la fundación Chamangá, del Fondo de Becas y del
paraje Chamanga que aún tengo pendiente….
La primera vez que vine a finales del 2018 con un sí a ciegas casi no conocía a
nadie….
Si me interno en la memoria del año 2019 surgen dos grandes mojones 100
años de mi padre y Chamangá, la Generación que llevó mi nombre y sobre
todo el recorrido del año, los encuentros, el conocer a los estudiantes.
Yo no tenía ningún modelo de acompañar y intenté a mi modo estar “cerca”
Y todo eso me llevó a lo que yo llamo…
PERMANENCIA
Afiches, almanaques, boletines empezaron a ser cotidianos y estar presentes
en mi hogar.
Luego vino la invitación al jurado Que experiencia enriquecedora y
energizante…
Dos tardes que se disfrutan por el clima que se vive y por ese
hermoso desfile de jóvenes que nos trasmiten sus proyectos y su vocación…
ASOMBRO Y GRATITUD
Para que no sea todo abstracto voy a compartirles “historias mínimas” de
asombro y que me generan alegría y gratitud… Fue ir descubriendo hilos
invisibles que nos unían y donde aparecía con nitidez “Chamangá”
– En el Centro 387 donde concurre Anita desde el año 2020 había un ex
becario…
– Cecilia quien trabajó hasta hace poco en Chamanga era compañera en
sus otras tareas con una vecina mía que hace parte de la Comunidad
eclesial.
– En una reunión de mediados de año en el Espacio Colabora descubrí que
quien estaba a mi lado era hermana de Cajarville que trabajaba con mi
padre en Facultad y teníamos muchos más lazos que nos unían…
– Un becario del año pasado, vecino del barrio hizo la tarea comunitaria
en el CRECE espacio que enorgullece a los vecinos de Flor de Maroñas.
Por si fuera poco mi amistad con quien era su tutora Inés, actual
coordinadora del CRECE.
– Los referentes de generaciones posteriores con quien me unía tanta vida
compartida como Padre Cacho, Perico Perez Aguirre o Belela Herrera…
– Mis compañeros del jurado con quienes fui descubriendo lazos ( por
nombrar algunos a modo de ejemplo, Ehrlich tan amigo de amigos míos,
Luis del Castillo toda una vida de jesuita cercano a mi parroquia y a las
comunidades, Ariel Castro nieto de Julio Castro y sobrino de Hebe
Castro tan querida con quienes trabajamos junto a mi padre, Rodriguez
Gigena hermano de quien fue mi profesor en Facultad, Thiago Rocca,
director del museo Figari, con quien compartí historias de la finca que
hoy ocupa el museo cuando era un conventillo que alojaba familias con
las que estoy vinculada desde hace décadas, Carla Lima a quien conocía
de Obsur, Achard, a quien había admirado en exposición de su arte
meses antes de que se incorpora al jurado, y podría seguir…)
– El día que llegó a la sala donde se reunía el jurado un encargo de
panadería y la chica que lo traía era sobrina de una vecina mía muy
querida.
– Descubrir una pareja en el día de la fiesta en el Merendero Cuareim 1080,
amigos de muchísimos años con una familia de mi barrio…
– El haber sido puente para que Ana Sotelo fuera tutora de las estudiantes
de Derecho el año pasado
– La emoción que sentí al leer una biografía de Xenia Itté escrita por
Cecilia Duffau y encontrarme en sus páginas con Chamangá, y Anne
Marie…
– En fin creo que si sigo recorriendo la memoria afectiva aparecerán otras
pequeñas historias….
– Ahora encontrarme aquí en esta reunión con personas muy queridas
que conozco de otros ámbitos…o descubrir que quien “apadrina” la
Generación 2026 Cecilia Fernández es muy amiga de una amiga mía y
por eso me conocía aunque yo no lo supiera..
PALABRAS FINALES
Por qué todos estos relatos…
Chamangá estaba presente en mi vida aunque no me diera cuenta…
Pero además por todo lo que significó para mí leer el artículo primero de la
Declaración Universal de los DDHH del 10 de diciembre de 1948 y que lo llevo
como un estandarte “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en
dignidad y derechos y dotados como están de razón y conciencia deben
comportarse fraternalmente los unos con los otros”
Debemos tejer fraternidad y Chamangá es un lugar privilegiado para vivirlo,
cada generación, unas generaciones con otras, toda esa gran cantidad de
personas que de una u otra manera sostienen y apoyan a los jóvenes con
vocación en pos de una sociedad mejor
Y finalmente la fraternidad tiene una hermana que es la solidaridad, que es un
pilar fundamental de Chamangá.
Porque tener vocación es tener un sentido y una razón para vivir. Pero no es
para uno mismo sino para poder brindarse a los demás.
Gracias por haberme invitado a ser parte de esta gran comunidad !!
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