El 12 de setiembre, en el marco de la Reunión Mensual de la generación 2026 “Cecilia Fernández Granja”, las becarias y becarios compartieron sus experiencias de Trabajo Comunitario, los espacios en los que vienen participando y algunos de los aprendizajes que han surgido en el camino.
Contamos con la participación de Nicole Bacigniani (ex becaria 2024) y Pámela Scheeffer (ex becaria 2022) quienes siguieron desarrollando sus Trabajos Comunitarios más allá de la beca hasta ahora, en la Fundación Pérez Schremini. También participaron Santiago y José, residentes de la Residencia Universitaria Franciscanum, voluntarios del Merendero C1080, del chocolate caliente y la Olla de Conventuales. A su vez, Jaume, Silvia y Alejandro, vinieron en representación de la Olla Popular Toledo Jrs u “Olla del Tole”, y, como Alejandro, vinieron otros amigos y amigas de Chamangá, también voluntarias en la Fundación y en otras organizaciones.
A través de cada presentación pudimos conocer la diversidad de formas que puede tomar el Trabajo Comunitario en Chamangá: distintas poblaciones, instituciones y territorios, pero con un punto en común: la posibilidad de poner la vocación en práctica y, al mismo tiempo, dejarse transformar por el encuentro con otras personas y realidades. El amigo y consejero de Chamangá, Alejandro Castro, dijo que se notó que “mostraron sus proyectos con alegría” y que el orgullo por ofrecer su tiempo y energía a tareas voluntarias también se hizo notar.
Les compartimos un listado de los Trabajos Comunitarios presentados:
- Antonella Machado, estudiante de Formación Docente en Artes con mención en Danza: Centro de Educación Alternativa Giraluna
- Agustín Schol, estudiante de Dr. en Veterinaria: Bioterio de Facultad de Veterinaria, Udelar
- Candela Correa, estudiante de Profesorado de Idioma Español: Liceo Nº5, Salto
- Néstor Stapini, estudiante de Profesorado de Inglés: Merendero Cuareim 1080
- Camila Vega, estudiante de Profesorado de Literatura: Espacio Artístico Recreativo, CENUR Litoral Norte
- Maite Bastos, estudiante de Profesorado de Literatura: Centro Juvenil Sin Barreras, Artigas
- Débora Windmoller, estudiante de Profesorado en Ciencias Biológicas: Centro Juvenil San Martín, Treinta y Tres
- Sol de Luna Chumilo, estudiante de Profesorado en Matemáticas: Club de Niños Santa Mónica, Paysandú
- Valentina Gamarra, estudiante de Lic. en Enfermería: Talleres en el Hospital Pereira Rossell
- Valentina Silvera, estudiante de Lic. en Bioquímica Clínica: Química D+, Facultad de Química, Udelar
- Romina Cardozo, estudiante de Educación Social: Merendero Cuareim 1080
- Florencia Aleman, estudiante de Maestra en Primera Infancia: CAIF Lavalleja, Treinta y Tres
- Tamara Crescio, estudiante de Maestra en Primera Infancia: CAIF Sonrisitas, Paysandú
- Evan Da Silva, estudiante de Diseño Industrial Perfil textil-indumentaria: Primer semestre en Taller para personas mayores en SACUDE y Segundo Semestre en Espacio Textil de La Casa de Los Sueños
- Joel Bermúdez, estudiante de Lic. en Biotecnología: Biblioteca de la Facultad de Ciencias, Udelar
- Fiorella Grassi, estudiante de Abogacía: Observatorio Luz Ibarburu
- Sheila González, estudiante de Dra. en Medicina: Talleres en el Hospital Pereira Rossell
- Alexa Acosta, estudiante de Lic. en Psicología: Club de Niños Santa Mónica, Paysandú
- Milena Geraldo, estudiante de Magisterio: Centro Kuarahy, INAU, Flores
- Thiago Borrone, estudiante de Ingeniería Mecatrónica: CAIF ANGLO, Río Negro
- Gimena Vignolo, estudiante de Dra. en Veterinaria: Estación Experimental San Antonio, Salto
- Valentina Banchero, estudiante de Tecnicatura Agrícola Ganadera: Reuniones de la Sociedad de Fomento Rural de Colonia Porvenir
- Franco Alza, estudiante de Diseño Integrado: Oratorio San Francisco de Sales, Salto
- Mateo González, estudiante de Dr. en Veterinaria: Asistencia al Hospital del Departamento de Equinos, Facultad de Veterinaria, Udelar
- Kimberly Sosa, estudiante de Ingeniería Química: Primer semestre en el Merendero Cuareim 1080 y Segundo semestre en Química D+, Facultad de Química, Udelar
- Rafael Olivera, estudiante de Dr. en Veterinaria: Asistencia al Hospital del Departamento de Equinos, Facultad de Veterinaria, Udelar
- Ángeles Thomasset, estudiante de Lic. en Arquitectura: Barrio Colmena de Cireneos, Montevideo
- Daniel Carro, estudiante de Dr. en Veterinaria: Bioterio de Facultad de Veterinaria, Udelar
Además, los y las invitadas compartieron sus Trabajos Comunitarios, voluntariados y militancias, lo que permitió acercarnos también a lo cotidiano de estas experiencias y dialogar sobre lo que significa para cada uno y cada una estas tareas.
Pámela compartió cómo llegó a su Trabajo Comunitario a partir de un interés que reunía dos aspectos centrales de su vocación: la medicina y el trabajo con niños y niñas. Chamangá la acompañó en la búsqueda y “en menos de una semana ya me habían llamado para una entrevista y bueno, quedé y 4 años después de eso todavía lo sigo haciendo”.
En su experiencia con niños, niñas y adolescentes en tratamiento oncológico, destacó especialmente que el acompañamiento no se limita al tratamiento de la enfermedad: “Una parte que a mí me gusta mucho es que no solo se centra en lo que es curar la enfermedad, sino en reintegrar a ese niño a su vida”.
Nicole, por su parte, compartió algunas escenas concretas de ese acompañamiento: “Jugamos con ellos, nos cuentan inquietudes, lo que les pasa, la escuela; hacemos una actividad que se pueden llevar”. Una tarea que resumió de una forma sencilla: “Es como acompañarlos, acompañar a la familia”.
José habló sobre su participación en la Comisión de Ayuda Social de la RUF, espacio al que llegó incentivado por sus propios compañeros y en el que decidió quedarse por la empatía que siente hacia las personas a las que apoyan, atravesada también por experiencias de su propia vida. Contó que preparan el chocolate a partir de donaciones y luego lo reparten en un carrito, pero destacó que la experiencia va mucho más allá de esa entrega: “Es una experiencia muy linda, no solo el chocolate, te cuentan la historia de vida de cada uno. (…) Me hizo cambiar mucho mi forma de ver la vida”.
Santiago dijo “quiero agradecer a Chamangá porque nos tuvo en cuenta y nos invitó, y por la ayuda que siempre nos da al merendero. Yo entré a la residencia en el 2023. En el 2022 ya había arrancado un proyecto de ayuda social en el cual lo único que se hacía era ir al merendero y entregar un vasito de chocolate caliente, que era los miércoles, cuando se podía. Y en el 2023, que entré yo, me acerqué a esos que estaban haciendo eso y hacíamos lo mismo. Pero realmente costaba mucho. El tiempo fue pasando, las generaciones fueron cambiando, y en el 2024, en conjunto a José, entró una generación con muchas más ganas y así fuimos creciendo poco a poco. Llegó el 2025 y se nos ocurrió esta idea de: “Bueno, ¿por qué no dar un pasito más y hacer una olla?”. Lo cual en ese momento nos parecía una gran utopía, porque no teníamos los elementos idóneos ni los recursos económicos para hacerlo. Y, a la vez, se nos ocurrió ver: “Bueno, ¿qué día pasa en Montevideo que no hay tanta olla?”. Entonces fuimos a hablar con las personas en situación de calle y les preguntamos: “¿Qué día les parece?”. Nos dijeron: “Los domingos no hay nada”. Y entonces nos vino ideal para poder estar juntos, para poder hacer el guiso y estar entre nosotros. Creo que experiencias como estas y como las que trajeron todos el día de hoy son una manera de poner nuestro granito de amor en este mundo.”
Jaume compartió la experiencia de la Olla Popular de Toledo, surgida a partir de un grupo de compañeros y compañeras con una larga trayectoria de organización y militancia en Sauce, Toledo y Suárez. Destacó que, más allá de brindar una respuesta a una necesidad concreta, el objetivo es construir un espacio que fortalezca a quienes participan: “La idea clave, más allá de estar, que es una idea central del voluntariado, es que crezca el otro, que se dignifique también”. Luego de más de seis años de funcionamiento, alrededor de 30 personas participan cada miércoles en la preparación del guiso, en una experiencia que también implicó aprender a trabajar colectivamente. “Hacemos nuestro guiso, compartimos, reímos, cantamos, es más, ponemos música, cocinamos el guiso entre todos”, contó. Para Jaume, la olla funciona así como un espacio “donde hay afecto, respeto y hay trabajo propio”, que busca alejarse de una lógica puramente asistencial y generar pertenencia, dignidad y encuentro.
También sobre la olla, Silvia destacó que el trabajo que realizan va mucho más allá de cubrir necesidades materiales. “Sabemos la realidad y celebramos cada logro de ellos. Y acá lo importante es cómo ellos se sienten. No es solo la comida, el pan y la ropa. Es cómo se notan vistos, cómo se notan valorados”. Contó que ese vínculo se ha construido a lo largo del tiempo a través de talleres, encuentros y actividades compartidas, entre ellas un paseo anual al Festival del Río en Santa Lucía. Para sintetizar lo que significa ese espacio, recordó las palabras de Gabriela, una de las integrantes de la olla: “Me encantaría que todos los días fuera miércoles, pero no por la comida, porque acá me siento gente”. Para Silvia, esa frase resume “todo el resultado que buscamos”.
El Trabajo Comunitario es uno de los componentes centrales de la Beca Chamangá. Funciona como contrapartida de la beca pero más aún como el generador de espacios en los que los y las jóvenes pueden involucrarse desde sus vocaciones, desarrollar nuevas herramientas y encontrarse con experiencias que amplíen su manera de pensar sus futuras profesiones.
Esta presentación colectiva que se hace año a año, de diferentes maneras, es una oportunidad para conocer lo que cada becario y becaria viene construyendo, intercambiar aprendizajes y reconocer la multiplicidad de maneras en que una vocación puede ponerse al servicio de la comunidad.
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