2 de setiembre, fecha que recordamos especialmente la partida de nuestra fundadora Anne Marie y para ello compartimos con ustedes una bellísima carta de su hijo Yván:
Mi querida mamá, querida Anne-Marie,
Poco antes de la partida de tu último tren en 2018, te había prometido ir a Montevideo en 2020 para celebrar los 20 años de Chamangá.
Para respetar nuestro ritmo festivo cada cinco años, para celebrar los avances de tu gran obra colectiva.
Pero lo imprevisto y lo sorprendente continuaron imponiendo su presencia, bajo una máscara imponente de Covid-19, paralizándonos y dictándonos un confinamiento generalizado, un mundo congelado con animales salvajes en las ciudades observando a humanos encerrados en sus jaulas y su teletrabajo insensible al respeto de los relojes checadores patronales.
Entonces, fue «partida aplazada»; esperaríamos a 2025…
Pero una vez terminado el episodio, aquel con los murciélagos, las autorizaciones de salida, la saturación de las urgencias, el virus extraño dejó su lugar a una montaña rusa extraña, inundaciones extrañas, elecciones extrañas, decisiones extrañas, incendios extraños, inteligencias extrañamente artificiales.. y nos impidió nuevamente celebrar el camino de Chamangá en 2025.
Así que, extrañamente, se decidió celebrar los 25 años de Chamangá en mayo de 2026!
Y como ninguna gran sala de espectáculos – que solo fotones artificiales logran iluminar— se ofrecía en nuestro horizonte, surgió una solución imprevista: la fiesta se desarrollaría entonces bajo la luz del Sol, en un entorno naturalmente arquitectónico, floral , auténticamente acogedor y generoso. Y además, “histórico” para la Fundación.
Tras horas de reflexión y preparación, becarios y exbecarios de Chamangá vendrían a preparar y embellecer el lugar, montar las mesas, alinear las sillas y decorar los muros y los árboles.
Y mientras festejábamos, pudimos ver el camino recorrido por la Fundación; las experiencias vividas, las etapas, las transformaciones, los saltos metodológicos o cualitativos, las alternancias gubernamentales, ( los cambios climáticos también ..?) , la rotación de las generaciones, las transmisiones en transición, los socios sucesivos, los desvíos, los fallos, las correcciones aplicadas… pero también y sobretodo la presencia de lazos fuertes, de recuerdos fuertes, de espíritu solidario, de fraternidad superando las distancias y el tiempo, y también de reflexiones, de análisis superando las certezas engañosas y de perspectivas por trazar…
Todo ello regando, de buena o bella manera, las gargantas, los oídos y los ojos.
Estaba todo para que estuviera presente tu preocupación principal y rectora: trazar perspectivas, porque de ello dependerán los caminos a seguir y las pruebas a afrontar.
Así que, una vez más, todas las personas presentes en cuerpo o en corazón te agradecieron tu fuerza, tu don de organizadora y tu generosidad infinita, pensada y meditada.
Y también por habernos presentado a tu amiga Danielle, tan luminosa y cómplice en su vida, en vuestras vidas.
¡Mucho amor para ti… te habría encantado, ¡te lo juro!
Tu hijo, Yván
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